Ya urge el otoño

Ya urge el otoño, con su viento tibio, su llovizna fresca y sus tardes naranjas. Con el crujido de las hojas secas bajo mis pies.

Ya urge el otoño, con sus tonos marrones, sus árboles desnudos , sus atardeceres ocres. Con sus frías madrugadas.

Ya urge el otoño, ya quiero verte, tenerte en mis brazos, besarte despacio. Ya viví mil primaveras, ya viví un verano. Ya urge el otoño, para volver a encontrarnos.

Ab Sánchez

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Siempre tendremos París

Tengo que escribir de él, porque solo él sabe leerme. Lo amo. Cuánto lo amo. El es el aire que respiro cada día, el universo que en mis ojos brilla. Él es la tabla en el océano inmenso. Me aferro a su alma y sobrevivo. Solo él me lleva ida y vuelta al infinito sin que mis pies dejen la tierra. Enciende fuego en mis entrañas y puedo volar hasta las nubes. Lo amo. Cuánto lo amo. Solo él escribe en mis páginas vacías, versos de amor que nadie más diría, solo él escucha lo que cada trozo de mi corazón grita, él ve arte donde yo veo ruinas.  Lo amo. Cuánto lo amo.  Él es el viento que se llevó mi tristeza, mis alas hasta tocar tierra seca.  Es el sol que entibia mi amanecer. Es el lugar a donde puedo correr, después de un mal día. Y aunque la vida nos separe y lleve hasta el fin del mundo, siempre tendremos París, para estar juntos.

Ab Sánchez

Para un amigo querido que perdió a la mujer de su vida

En diciembre se fue. Se escapó de mis manos como agua, intenté retenerla. Fue inútil. Que iluso pretender retener el viento. Como un ave, extendió sus alas y voló al sur en el invierno.  Desapareció como el sol en el atardecer: lento y en silencio. No me veré más en sus ojos, no tendré más sus manos entre las mías. ¿Y su sonrisa? Quiero que se quede conmigo todavía. Quiero rozar su piel, enredar mis dedos en su pelo, escuchar aun cada noche su latir, su respirar. Necesito abrazar su alma una vez más. Solo un instante más sentir su calidez, aspirar su olor, besar su boca húmeda. Quiero otro verano con ella. Pero se marchó, me dejó aquí con la tristeza y ya no sé que hacer con ella. Me la guardo en el bolsillo de atrás del pantalón para hacer de cuenta que no me hace falta, ¡aunque me haga falta la vida entera!

Ab Sánchez

Pretextos

Estoy aquí en tu puerta, con un vestido negro ajustado y unos tacos muy altos. Voy a una fiesta, o reunión, o tu casa. “No, una fiesta, que va a una fiesta”. Poco maquillaje, melena alborotada, colocha, morocha, rizada o como quieras llamarle. Hace tremendo frío, espero abras pronto.  Por fin abres, y ahí estás. Tal cual te he imaginado en mis sueños, inventaré cualquier cosa, que necesito llamar por teléfono, un café o un beso. “No, que va, llamar si llamar”. Siento tu mirada sobre mi, me das el teléfono pero no puedo marcar porque estoy temblando, de frío, deseo, ganas. “No, es frío, que va es frío”. Me rodeas con tus brazos y me pegas a tu cuerpo. Ahora tengo calor. Puedo sentir tu perfume, mi respiración que lleva el compás de tus latidos. Al fin mis tímidas manos tocan tu pecho y desabrochan tu camisa, mi boca cohibida besa tu cuello, mis ojos se pierden en lo tuyos, entro a tu alma y es allí cuando tu boca se encuentra con la mía. Finalmente no iba a ninguna fiesta, no quería llamar a nadie y sigo temblando pero no de frío.

Ab Sánchez